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TU MENTOR · ATLASAtlas de la psicoterapia
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Epistemologías · 1936

Constructivismo

El constructivismo sostiene que la persona no accede a la realidad como un receptor pasivo de datos, sino que organiza activamente su experiencia mediante esquemas, constructos, narrativas, significados personales, emociones organizadoras y estructuras de anticipación. Su punto central no es negar la existencia de una realidad externa, sino afirmar que el conocimiento humano siempre aparece mediado por las formas con las que el sujeto diferencia, interpreta, ordena y da sentido a lo que vive. En psicología, este marco permite comprender tradiciones como la epistemología genética de Piaget, la psicología de los constructos personales de Kelly, el constructivismo radical de von Glasersfeld, la biología del conocimiento de Maturana y Varela, y los desarrollos clínicos de Guidano, Mahoney, Neimeyer, Gonçalves y Feixas. En todas estas formulaciones aparece una idea común: el sujeto conoce desde una organización previa de experiencia, y esa organización puede volverse rígida, limitada o insuficiente ante determinadas crisis vitales. En clínica, el constructivismo desplaza el foco desde la mera corrección de errores hacia la comprensión de cómo la persona construye su mundo, cómo protege la coherencia de su identidad y cómo puede reorganizar su sistema personal de significados. El síntoma no se entiende solo como déficit, irracionalidad o disfunción observable, sino también como parte de una forma de mantener continuidad, previsibilidad o sentido dentro de una organización personal determinada. Este marco es especialmente útil para ubicar modelos centrados en identidad, significado, narrativa personal, anticipación, coherencia emocional, duelo, organización del self y cambio de los sistemas personales de conocimiento. También permite diferenciar los enfoques constructivistas de las terapias cognitivas más racionalistas: no se trata únicamente de sustituir cogniciones erróneas por cogniciones más realistas, sino de explorar cómo una persona organiza su experiencia de sí misma, de los otros y del mundo. Su principal aportación a la psicoterapia es ofrecer una lectura profunda del cambio como reconstrucción de significado. Su riesgo, cuando se aplica de forma simplista, es caer en un relativismo excesivo o descuidar dimensiones corporales, sociales, materiales y biológicas del sufrimiento.

Referencias principales

  • Kelly, G. A. (1955). The Psychology of Personal Constructs.
  • Piaget, J. (1970). Genetic Epistemology.
  • von Glasersfeld, E. (1995). Radical Constructivism: A Way of Knowing and Learning.
  • Maturana, H. R., & Varela, F. J. (1980). Autopoiesis and Cognition: The Realization of the Living.
  • Maturana, H. R., & Varela, F. J. (1987). The Tree of Knowledge: The Biological Roots of Human Understanding.
  • Mahoney, M. J. (1991). Human Change Processes: The Scientific Foundations of Psychotherapy.
  • Guidano, V. F. (1991). The Self in Process: Toward a Post-Rationalist Cognitive Therapy.
  • Neimeyer, R. A., & Mahoney, M. J. (Eds.). (1995). Constructivism in Psychotherapy.
  • Feixas, G., & Villegas, M. (2000). Constructivismo y psicoterapia.
  • Gonçalves, O. F. (1995). Hermeneutics, constructivism, and cognitive-behavioral therapies: From the object to the project.