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TU MENTOR · ATLASAtlas de la psicoterapia
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Fronteras · 1983

Boot Camps Correccionales

La disciplina militar coercitiva busca producir obediencia inmediata, aunque esa obediencia no equivale a rehabilitación ni predice por sí misma una menor reincidencia.

Los boot camps correccionales, también denominados programas de shock incarceration o intensive incarceration, son intervenciones residenciales de corta duración inspiradas en el entrenamiento militar básico y dirigidas a delincuentes juveniles o adultos. Su arquitectura combina jerarquía rígida, órdenes directas, ejercicio físico intenso, instrucción, formación, inspecciones, trabajo físico, sanciones inmediatas ante infracciones y recompensas contingentes al cumplimiento. Surgieron en Estados Unidos durante la década de 1980 como sanciones intermedias que prometían reducir la sobrepoblación penitenciaria, contener costes y disminuir la reincidencia mediante una experiencia breve, intensa y disuasoria. La evidencia disponible indica que pueden producir cambios transitorios en conducta institucional, actitudes hacia el programa o uso de plazas de internamiento, pero el núcleo militar-disciplinario no ha demostrado una reducción general de la reincidencia frente a sanciones comparativas; los posibles resultados favorables de algunos programas parecen depender de componentes añadidos de tratamiento basado en evidencia y seguimiento posliberación, no de la disciplina militar en sí misma.

Teoría del cambio

La propuesta presupone que una experiencia breve de disciplina militar intensa, control externo y consecuencias inmediatas puede sustituir patrones antisociales por obediencia y autocontrol.

Ideas fundamentales

  1. Los boot camps son sanciones correccionales, no psicoterapias

    Los boot camps correccionales surgieron dentro de la política penal como programas residenciales breves de disciplina militar, no como tratamientos psicológicos derivados de una teoría del self, de la emoción, del trauma o de la relación terapéutica. Su finalidad histórica combinaba reducción de costes, disminución de sobrepoblación penitenciaria, control conductual y promesa de disuasión. Esta diferencia es decisiva: una estructura institucional que exige obediencia no se convierte en psicoterapia por incorporar lenguaje de rehabilitación. (MacKenzie y Hebert, 1996; Parent, 2003).

  2. El modelo presupone que disciplina intensa produce autocontrol estable

    La intuición central del boot camp consiste en que una experiencia intensa de autoridad, ejercicio, obediencia, orden y consecuencias inmediatas puede transformar la conducta antisocial en autocontrol y respeto por las normas. El problema teórico es que la obediencia bajo vigilancia demuestra sensibilidad a la contingencia institucional, pero no prueba que la persona haya desarrollado motivación autónoma, habilidades de regulación, reparación relacional o capacidad para afrontar los contextos que mantenían la conducta delictiva. (Wilson, MacKenzie y Mitchell, 2005).

  3. La conducta institucional y la reincidencia son resultados diferentes

    Los participantes pueden mostrar mejoras durante el programa en comportamiento, adaptación a normas, percepción de esfuerzo o valoración de sí mismos, y aun así no presentar una reducción posterior de reincidencia. Esta diferencia obliga a separar el cumplimiento dentro de un entorno controlado de la capacidad para sostener decisiones prosociales ante estrés, consumo, presión grupal, violencia, precariedad o falta de apoyo después de la salida. (Meade y Steiner, 2010).

  4. La evidencia no valida el núcleo militar-disciplinario

    La revisión sistemática de programas para delincuentes juveniles y adultos concluyó que los boot camps considerados globalmente no muestran una diferencia general en reincidencia frente a alternativas comparativas. La disciplina militar, el ejercicio intenso y la estética de shock incarceration no han demostrado ser mecanismos eficaces por sí mismos para disminuir la conducta delictiva posterior. (Wilson, MacKenzie y Mitchell, 2005).

  5. Los posibles beneficios de programas mixtos no se atribuyen automáticamente al boot camp

    Algunas versiones incorporaron tratamiento de sustancias, educación, counselling, intervención cognitivo-conductual o aftercare, y los resultados de estas variantes pueden ser más favorables que los de los modelos puramente disciplinarios. Sin embargo, esos elementos son mecanismos adicionales y deben evaluarse por su propia calidad, intensidad e integridad; su presencia no demuestra que la instrucción militar haya sido la causa del cambio. (Meade y Steiner, 2010; Parent, 2003).

  6. El modelo simplifica problemas complejos como déficit de disciplina

    La conducta delictiva puede estar vinculada a trauma, exposición a violencia, consumo, dificultades de salud mental, fracaso escolar, exclusión, pobreza, redes delictivas, discriminación o ausencia de apoyos comunitarios. La lógica del boot camp privilegia una explicación centrada en obediencia y disciplina, por lo que tiende a ofrecer una respuesta uniforme a trayectorias clínicas y sociales muy heterogéneas. (MacKenzie, Gover, Armstrong y Mitchell, 2001).

  7. La coerción puede intensificar vulnerabilidad y malestar

    Los entornos de alta jerarquía, confrontación, exigencia corporal y limitada autonomía pueden resultar especialmente difíciles para personas con historia de abuso, trauma o violencia. La investigación comparativa identificó mayor estrés y menor mejoría en participantes con antecedentes de abuso dentro de contextos tipo boot camp, lo que refuerza la necesidad de evaluar seguridad, trauma y vulnerabilidad individual antes de interpretar la obediencia como adaptación saludable. (MacKenzie, Wilson, Armstrong y Gover, 2001).

  8. La reintegración comunitaria requiere mecanismos distintos del castigo militar

    La reducción de reincidencia necesita continuidad entre el internamiento y la vida cotidiana mediante apoyo comunitario, tratamiento, educación, empleo, vínculos prosociales, recursos de vivienda y estrategias frente a consumo o violencia. El aftercare y los componentes rehabilitadores ofrecen una vía más coherente para sostener cambios que el shock breve y aislado de un régimen militar. (Meade y Steiner, 2010; Wilson, MacKenzie y Mitchell, 2005).

Influencias

  • Entrenamiento militar básico
  • Lógica de disuasión punitiva
  • Sanciones intermedias del sistema penal
  • Control institucional de contingencias
  • Políticas penales de endurecimiento de las décadas de 1980 y 1990

Referencias principales

  • U.S. Government Accountability Office. (1988). Prison Boot Camps: Too Early to Measure Effectiveness. GGD-88-125BR.
  • U.S. Government Accountability Office. (1993). Prison Boot Camps: Short-Term Prison Costs Reduced, but Long-Term Impact Uncertain. GGD-93-69.
  • MacKenzie, D. L., & Hebert, E. E. (Eds.). (1996). Correctional Boot Camps: A Tough Intermediate Sanction. National Institute of Justice.
  • MacKenzie, D. L., Gover, A. R., Armstrong, G. S., & Mitchell, O. (2001). A National Study Comparing the Environments of Boot Camps With Traditional Facilities for Juvenile Offenders. National Institute of Justice.
  • Parent, D. G. (2003). Correctional Boot Camps: Lessons From a Decade of Research. National Institute of Justice, NCJ 197018.
  • Wilson, D. B., MacKenzie, D. L., & Mitchell, F. N. (2005). Effects of Correctional Boot Camps on Offending. Campbell Systematic Reviews, 1, 1-45. https://doi.org/10.4073/csr.2005.6
  • Meade, B., & Steiner, B. (2010). The Total Effects of Boot Camps That House Juveniles: A Systematic Review of the Evidence. Journal of Criminal Justice, 38(5), 841-853. https://doi.org/10.1016/j.jcrimjus.2010.06.007
  • U.S. Department of Justice, Office of Justice Programs. (2013). Practice Profile: Juvenile Boot Camps. CrimeSolutions.
  • U.S. Government Accountability Office. (2008). Residential Treatment Programs: Concerns Regarding Abuse and Death in Certain Programs for Troubled Youth. GAO-08-146T.
  • Lipsey, M. W., Landenberger, N. A., & Wilson, S. J. (2007). Effects of Cognitive-Behavioral Programs for Criminal Offenders. Campbell Systematic Reviews, 3. https://doi.org/10.4073/csr.2007.6